Miho Kajioka, nacida en Okayama en 1973, es una fotógrafa japonesa conocida por sus pequeñas copias fotográficas táctiles y sus fotolibros cuidadosamente construidos. Después de presenciar las consecuencias del terremoto de Tōhoku de 2011, regresó decididamente a la fotografía, trabajando con fragmentos de la vida cotidiana, la memoria y el tiempo. Darwin selecciona a Kajioka por su distintiva práctica material: imágenes apagadas, formatos irregulares, secuenciación y una presentación artesanal que hacen que cada fotografía sea inseparable de su forma física.