Darwin valora a Akio Nagasawa como coleccionista, galerista y editor, pero sobre todo como cómplice de artistas. Con Daido Moriyama entendió que publicar podía reactivar el espíritu áspero e inmediato de Provoke: papeles blandos, impresión directa, formatos modestos, ejemplares firmados. Con Moriyama, Issei Suda y Daisuke Yokota, Nagasawa entiende el fotolibro menos como reproducción que como objeto artístico original, destinado a circular.