Sombras coloniales de Marrakech

A principios de 2024 viajamos a Marruecos para crear una película, encargada por Porsche, que explora la tensión entre tradición y modernidad, no a través de la tecnología, sino a través de la forma, la textura y el gesto. Lo que comenzó como un encargo comercial se convirtió en un ensayo visual más amplio sobre la artesanía, la arquitectura y la silenciosa persistencia del patrimonio cultural.

El proyecto se desarrolló entre Marrakech y sus alrededores, donde artesanos alfareros, criadores de caballos y artesanos locales se convirtieron en los verdaderos protagonistas. Su trabajo, definido por la repetición y la paciencia, refleja el ritmo de la tierra, un ritmo que aún resiste la aceleración.

Fotografías de archivo, fragmentos de antiguos libros de viajes y referencias etnográficas tempranas fueron esenciales para dar forma a la gramática visual de la película. Sitúaron la narrativa en la memoria, ayudando a conectar la imaginería contemporánea con una tradición de observación que se extiende a través del tiempo.

Dentro del mundo de Darwin, este proyecto vive como una meditación sobre la belleza del proceso: cómo la artesanía humana y el paisaje se informan mutuamente, y cómo el acto de mirar puede convertirse en sí mismo en una forma de preservación.