Fundada en 2011 por Frédérique Bangerter y Alberto García-Alix, Cabeza de Chorlito funciona sin un programa fijo: el impulso se adopta como método y la estrategia se disuelve en una casi anarquía. Editan aquello que los conmueve en los ámbitos de la fotografía y la edición impresa. El taller de risografía y la librería Rastro desdibujan los límites entre producción y encuentro. Darwin se reconoce aquí: la intuición por encima de la coherencia, una creación errante que sostiene autorías frágiles y periféricas.